En la caleta Chanavayita, la inclusión dejó de ser solo una idea para convertirse en una práctica concreta que hoy se vive en la escuela, en las familias y en la comunidad.
Con ese espíritu, Fundación Mis Talentos y Teck Quebrada Blanca cerraron la segunda etapa del proyecto “Construyendo un Ecosistema Inclusivo en Chanavayita”, una iniciativa que durante meses impulsó cambios reales en la forma de aprender, convivir y acompañar a niños, niñas y jóvenes, especialmente aquellos dentro del espectro autista.
Un trabajo que partió desde lo esencial: las personas
El proyecto puso en el centro a quienes hacen posible la inclusión día a día: docentes, asistentes de la educación, familias y cuidadores.
En la Escuela Caleta Chanavayita —que reúne a 183 estudiantes— se fortalecieron las capacidades del equipo educativo para responder mejor a la diversidad en el aula. A través de formación y acompañamiento, hoy cuentan con más herramientas para adaptar sus prácticas y avanzar hacia una educación más equitativa.
Pero el cambio no se quedó solo en la escuela.
Las familias también fueron protagonistas. A través de espacios formativos y de encuentro, pudieron comprender mejor el autismo, compartir experiencias y adquirir herramientas concretas para el día a día.
“Para nosotros como cuidadores ha sido muy valioso tener un espacio para hablar, ser escuchados e intercambiar experiencias”, compartió Elcira Espinosa, apoderada y mamá de dos hijos autistas.
Tres líneas de acción, un mismo propósito
El proyecto se desplegó a través de tres grandes acciones:
- Formación a equipos educativos en estrategias inclusivas para el espectro autista
- Espacios de aprendizaje y apoyo dirigidos a familias
- Acompañamiento a la escuela para identificar y reducir barreras al aprendizaje y la participación
Desde Fundación Mis Talentos destacan que este tipo de iniciativas son clave para avanzar en inclusión de manera concreta:
“Para poder avanzar hacia la inclusión y la igualdad de oportunidades es necesario disminuir las barreras para la participación y el aprendizaje que enfrentan estudiantes autistas. La articulación entre la escuela y las familias es clave para lograrlo”, señaló Marjorie Lara, directora de Programas de Fundación Mis Talentos.
Una comunidad que se transforma
Los resultados ya se hacen visibles. Desde la escuela destacan avances concretos en la forma de enseñar y acompañar a sus estudiantes.
“Hoy la inclusión no es solo un sello, sino una práctica concreta que se refleja en nuestro día a día”, señaló Elizabeth Azúa, directora del establecimiento.
A esto se suma un fortalecimiento del vínculo entre escuela y familias, un elemento clave para sostener cualquier proceso inclusivo en el tiempo.
Una alianza que proyecta futuro
Esta segunda etapa también reafirma algo fundamental: la inclusión no se construye en solitario.
La colaboración entre el mundo social, educativo y privado permitió generar cambios desde el territorio, con pertinencia y sentido para la comunidad.
Desde Teck Quebrada Blanca relevaron el impacto de la iniciativa y su proyección:
“Promover la inclusión en todos los espacios es parte de nuestro propósito. Los resultados de esta segunda fase son muy satisfactorios y seguiremos trabajando junto a Fundación Mis Talentos en apoyo de niños y niñas de este territorio”, destacó Paulo Barraza, gerente de Gestión Comunitaria de Teck Quebrada Blanca.