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La Presidenta Ejecutiva de Fundación Mis Talentos, Isabel Zúñiga, conversó con la revista Grupo Educar sobre la cultura inclusiva dentro de los establecimientos educaciones, de cómo ha ido progresando y los gandres desafíos pendientes. Te invitamos a leer.

Los padres de Pablo –quienes prefieren no revelar su verdadero nombre–,un niño que nació con muchas dificultades por su discapacidad auditiva, ya habían visitado varios colegios para postular a su hijo. “En todos nos decían que felices nos aceptaban a Pablo, pero que el camino era largo y difícil. Que era nuestra responsabilidad y que nos iban a avisar”.

Pasaban las semanas y los padres de Pablo nunca recibieron una llamada de teléfono, ni un correo, ni menos un mensaje de texto. “Otra vez nos dejaban de lado, porque nuestro hijo era para ellos como un desafío”, confiesa muy triste su madre, Carolina. Hasta que llegó el día. Pablo había sido aceptado en un colegio, del que tenían muy buenas referencias. “Tenemos toda nuestra fe y esperanza en que Dios nos ha ayudado y hemos avanzado, ojalá así sea”, nos contaba muy optimista Carolina.

¿Por qué ha sido tan duro ese camino para miles de padres y madres como los de Pablo? ¿Qué nos falta como sociedad? “Creo que una de las cosas más importantes que faltan es el cambio de culturas que haga que efectivamente el paso del paradigma clínico médico al paradigma social, de la interacción, se haga presente en la práctica”, señala Cecilia Assael, directora del Magíster en Psicopedagogía de la Facultad de Educación de la UDD. Explica que la clave es lograr seguir apoyando a cada alumno, ahora no como un “portador de dificultades, sino entender los obstáculos al aprendizaje como aquellos que se generan en la interacción entre el alumno o alumna, y el medio que lo rodea.

Pasar entonces efectivamente del modelo de la integración al modelo de una educación inclusiva, en el cual es la escuela la que se transforma para poder abordar las necesidades de todos, entendiendo que estas necesidades se generan en la interacción con otros”. Debemos avanzar hacia una cultura inclusiva de alumnos con NEE, “simplemente porque en la sala de clases de todas las escuelas ordinarias de Chile, y del mundo, existe diversidad, y cada vez que la escuela insiste en modelos que homogenizan lo que hace es renunciar a entregar educación de calidad a todos sus alumnos”, explica la presidenta ejecutiva de la Fundación Mis Talentos, Isabel Zúñiga. Afortunadamente, dice Isabel, “hemos transitado desde un Chile que validaba la homogenización como el camino correcto a seguir a uno que reconoce que la diversidad existe, que la diferencia es parte de nuestra naturaleza humana y que es valiosa. Hoy tenemos muchas escuelas que quieren avanzar hacia una educación inclusiva porque entienden que significa educación de calidad”.

En todo caso, advierten Ricardo Rosas, director del Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión CEDETi UC y del Centro de Justicia Educacional (CJE); y Rosario Palacios y Victoria Espinoza de esa institución, “el trabajo con estudiantes con NEE no puede seguir una receta. No hay una mejor forma de trabajar con ellos, ya que la flexibilidad debiera ser el principio rector para así poder escoger el mejor camino en cada caso. De hecho, hay estudiantes que, en salas de clases inclusivas, aprendiendo junto con sus compañeros, con un docente que despliega metodologías inclusivas para la enseñanza, podrán desarrollar sus capacidades y aprender. Sin embargo, esos mismos estudiantes en salas inclusivas

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