Fuimos a la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados a exponer nuestra opinión sobre las modificaciones que propone el Ejecutivo y el Congreso al Sistema de Admisión Escolar (SAE). Creemos que algunos de los fundamentos tras estos cambios podrían hacernos retroceder en materia de inclusión. Esto fue lo que dijimos.

El SAE es el nuevo sistema de admisión escolar que fue aprobado con la Ley de Inclusión el año 2015. Comenzó a operar paulatinamente a lo largo de Chile, y sólo resta comenzar su aplicación en la Región Metropolitana este año. El SAE es un mecanismo de postulación centralizado que consulta las preferencias de las familias, y asigna cupos utilizando un algoritmo matemático que maximiza la probabilidad de respetar estas preferencias.
 
 El Ejecutivo envió al Congreso Proyectos de Ley que proponen modificaciones al SAE. Algunos parlamentarios, por su parte, también han propuesto modificaciones. Fuimos a opinar sobre ellas. ¿Qué dijimos?

Que valoramos la creación del SAE, porque disminuye las barreras que muchos estudiantes enfrentaban para acceder a los colegios de su preferencia.

Que valoramos algunas de las modificaciones que se proponen, como:

-Que se considere como hermanos a estudiantes que pertenezcan al mismo núcleo familiar, sin necesidad de que compartan apellidos, y sean priorizados para acceder al mismo establecimiento.

-Que haya una priorización para estudiantes con Necesidades Educativas Especiales Permanentes.

-Que se priorice a estudiantes en situación de vulnerabilidad, sobre todo en los casos del SENAME.

También dijimos lo que nos preocupa:

– Que los proyectos del ejecutivo proponen volver a seleccionar estudiantes, y que la selección se opone a la inclusión. Proponen seleccionar al 30% de los estudiantes por proyecto educativo bajo un mecanismo similar al que teníamos. Sabemos que teníamos discriminación y nos parece un retroceso volver a ella. También propone que los liceos emblemáticos seleccionen al 100% de su matrícula.

Respecto a la segunda parte del Proyecto de Ley, que busca que los colegios con alta exigencia académica puedan seleccionar al 100% de sus estudiantes, creemos que va en línea opuesta con la educación inclusiva. Esto permitiría que la falta de oportunidades previas (propiciadas por la desigualdad que prima en nuestro sistema educativo), se traduzcan en barreras para estudiantes más vulnerables y no reconocería sus capacidades y habilidades de aprendizaje.

Creemos que el Estado tiene la responsabilidad de velar por una educación inclusiva, por tanto diversa, que entregue equidad en el acceso, progreso y egreso de los estudiantes dentro del sistema educativo.  Esto entrega justicia al sistema y permite entregar educación de calidad a todos y todas.

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