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Testimonios
jueves, 03 de agosto de 2017

El "milagro educativo" de Daniel, el niño con autismo que logró ser uno más en el aula de un colegio de Málaga

Daniel, un niño diagnosticado con TEA llegó "agresivo y encerrado en sí mismo" al aula; tres años después "mostró empatía, mejoró la comunicación y sacó notas al nivel de sus compañeros"
Este relato de El Diario de Andalucía, nos muestra con certeza, cómo la educación inclusiva aportó positivamente en el desarrollo de Daniel.



Daniel era "un niño normal". Sus padres no notaron nada raro en él hasta que cumplió tres años. Las quejas de sus maestras de la guardería y un retroceso en el comportamiento con respecto a su hermano mellizo hicieron saltar la voz de alarma. No respondía cuando se le llamaba, ni contestaba, ni se relacionaba con otros niños. "Tenía pataletas todo el rato", explica su madre. Le practicaron pruebas para descartar problemas físicos o neurológicos. Su diagnóstico, tras ser evaluado por un equipo multidisciplinar, fue el de Trastorno del Espectro Autista (TEA).

"Fue una época muy difícil, con miedo al mirar hacia el futuro y pensar en cómo se iba a desarrollar. El autismo es muy duro. Ves que no te puedes comunicar con él. Echas de menos que te cuente cosas. Yo quería que me dijese mamá", reflexiona Elena, madre de Daniel y pedagoga.

Aún así, el "palo" no les hizo resignarse. "Nos pusimos las pilas y hablamos con otras familias de niños con TEA, visitamos asociaciones, queríamos encontrar una estrategia didáctica adecuada que mejorase su capacidad de comunicarse, su autonomía". Se iniciaba así una carrera de obstáculos por la inclusión de TEA", tal y como indican desde la editorial Aljible, encargados de distribuir la obra.

'Dani', 'G', y catorce "alumnos maduros" más

"Los primeros meses fueron muy duros. No miraba, ni contestaba. Nos tiraba los libros que teníamos en clase, pegaba al que tenía al lado", recuerda Ana Paula, maestra de Daniel hasta 4º de primaria. Entonces, la maestra y la terapeuta que le acompañaba decidieron hablar con la madre. Ésta, convertida en "figura esencial", les informó cómo trabajaba con Daniel en casa. Les habló del método ABA. "Tras adecuar esta terapia al día a día del niño en la clase, pasamos de un niño encerrado en sí mismo a obtener frutos".

Para conseguirlo, Ana Paula argumenta que "lo premiábamos, por ejemplo, con cinco minutos para hacer un puzzle. ¿Que le gustaban los juegos de ordenador? Pues nosotros le ofrecíamos jugar a juegos educativos a cambio de que le pidiera a un compañero un lápiz, que pusiera la fecha, que saludara". "Ha aprendido así conductas muy automáticas pero efectivas", subraya.

No sólo los primeros días fueron difíciles. La docente narra cómo en 4º de Primaria Daniel tuvo una recaída. Se obsesionó con unos dibujos y llegó a autoagredirse. Los recordaba y sufría. La docente asevera que para superar estos problemas, la labor de sus compañeros fue "fundamental". "Se comportaron de forma fabulosa". Durante los primeros meses, "en vez de copiar conductas negativas, entendieron que Daniel tenia que adaptarse y tenían que ayudarle lo posible y comportarse bien en clase; me desmostraron una gran madurez". Un caso excepcional sobre el que Ana Paula reflexiona: "Esta vez fueron ellos los que nos enseñaron a los maestros".

De entre todos los alumnos, la docente describe en el libro cómo influyó positivamente una compañera a la que hace alusión como 'G'. Esgrime que se convirtió en un engranaje clave para su evolución: "Siempre quería estar con él voluntariamente, se buscaban ambos, jugaban juntos, era algo sorprendente en un niño de estas características, cuando estaba lejos de ella él la buscaba y le pedía lápices. A veces, ' G' era la única capaz de calmarle. Le decía que los niños mayores no lloraban y él asentía".

Poco a poco Daniel "fue rompiendo su mundo" y empezó a mejorar, a relacionarse y a mostrar empatía. La maestra cuenta con orgullo cómo en un momento dado, en uno de sus episodios de afonía, "preguntó a una compañera si podía ayudarme para que no me doliese la garganta".

"La madre se sorprendía: él comenzaba a seguir las conversaciones o explicaciones largas y a tener ciertos comportamientos." Con esta experiencia de educación inclusiva, la progenitora y la maestra creen que con el niño han crecido también ellas. Mientras que Ana Paula reconoce que le ha enseñado a ser "más paciente y menos impulsiva", Elena sostiene que "le ha hecho ver la vida de otra forma, entender la felicidad y amar los pequeños detalles de la vida".

De 'hijos del pecado' a genios 'neuronalmente atípicos'

Escribe José Francisco Guerrero en la introducción del libro cómo "las corrientes  fundamentalistas de la religión" a partir del siglo III y IV, "señalaban y perseguían a personas deformes, con movilidad reducida o con problemas mentales, contradiciendo una de las bases católicas". A los que no eran 'normales' les denominaban "los hijos malditos de Dios" o "los hijos del pecado". Una expresión, esta última, aún vigente, en esencia, en algunas zonas rurales: "Muchos padres lo piensan: ¿Qué hemos hecho mal?".

Es sólo uno, quizás el más llamativo, del cúmulo de estereotipos construidos en torno a los niños con TEA. En el otro extremo, existe un pensamiento equivocado de que los afectados, por norma, tienen un alto coeficiente intelecual. Sobre esto, Guerrero asegura que, "aunque no es así siempre, es prefrible que el cliché sobre el que se construye el arquetipo sea el de que son muy listos, como sí ha sido, debido a sus características, el caso de algunos pacientes. Por ejemplo Tammet, prodigio del cálculo , Kim ' computer 'Peek , que era capaz de memorizar páginas en segundos y leer información diferente con cada ojo o Temple Gardin, que estableció la estructura de la mayoría de granjas de EEUU poniéndose en el lugar de las vacas".

Se refiere a los ' savants', individuos con autismo u otros trastornos que han demostrado que tienen lo que se denomina 'islotes de capacidad'. "Son muy buenos en ciertas áreas y desarrollan automatismos impresionantes, muestran intereses concretos con los que llegan a obsesionarse". Una forma de procesar la información diferente pero constructiva: "algunos han resuelto teoremas y han aportado cosas inalcanzables para cualquier persona normal. Son genios neuronalmente atípicos que han hecho aportaciones tremendas a la humanidad." El profesor, que considera que "es bueno para su educación que los chicos con TEA tengan a estos refetentes", concluye con un órdago: "quizás los neurotípicos no seamos tan listos o eficientes como pensamos".

Los mitos sobre esta condición también se reflejan "en el plano lingüístico", asegura Guerrero. "Cuando empecé a dar clases en la facultad hace 30 años, recuerdo que los manuales que llegaban sobre autismo nos hablaban de 'incapacidad para'. Los matices en el lenguaje son muy importantes e injustos en algunos casos; bollera o lesbiana, mongólico o deficiente". Una situación "injusta" que Guerrero afirma que, en cierta medida, parece haberse solucionado: "Ahora se habla de 'dificultad para'; es vital ya que no son sólo palabras; en función de esto se construye un modelo educativo y se refleja la concepción que se tiene sobre estas personas".

Futuro

Con la llegada de la adolescencia, Daniel, que ahora tiene 13 años, se enfrenta a una nueva etapa . Elena celebra que pese a las dificultades "se encuentra muy bien" y desea que en un futuro "aprenda algún oficio". Finaliza sus palabras a eldiario.es/andalucía con un discurso esperanzador y reivindicativo. "Algunos docentes se quedan encerrados en su miedo a enfrentarse a lo desconocido. La falta de información es el verdadero problema, tanto en el ámbito educativo como en la sociedad. Creen que se van a poner a chillar a la mínima y se paralizan. Pero no es así. Muchos padres están atados de pies y manos porque les dicen que no se puede; pero este libro enseña que se puede tener un trato normal con los niños con autismo. Sólo hay que trabajarlo".

Un "trabajo" en el aula sobre el que los dos autores concluyen que, para que sea exitoso, necesita " mezclar investigación y práctica". Daniel ha tenido suerte al estar vigilado en todo momento por pedagogos como su madre y docentes "sin miedo" como Ana Paula. Ambas han conseguido que las expectativas del niño no sean mermadas pese a las trabas impuestas por los centros públicos o el peso de los estereotipos que la sociedad, cruelmente, impone. Esta vez, la familia ha guiado, con buenos resultados, las acciones educativas. Pero no en todos los casos es así. Por eso, el mensaje divulgador y de reivindicación que 'El hombre que recogía monedas con la boca' lanza es "importantísimo".


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domingo, 19 de agosto de 2012

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Es un modelo implementado en países desarrollados y recomendado por la UNESCO que beneficia el aprendizaje de niños y niñas con Necesidades Educativas Especiales, a sus compañeros y representa un cambio social de importancia. Es indispensable para ofrecer igualdad de oportunidades.

viernes, 28 de marzo de 2014

Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo 2014

«El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo no tiene por único objeto generar comprensión; es una llamada a la acción. Insto a todas las partes interesadas a participar en la promoción de los avances prestando apoyo a programas de educación, oportunidades de empleo y otras medidas que ayuden a hacer realidad nuestro ideal común de un mundo más inclusivo.» Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, 2 de abril de 2014

miércoles, 12 de marzo de 2014

Diputados DC ingresan primer proyecto de reforma constitucional de la nueva legislatura

La iniciativa busca garantizar la incorporación, con plenos derechos, de las personas con discapacidad en la Constitución.