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Testimonios
lunes, 22 de julio de 2013

"Paso a paso con Kukui"

Conoce el testimonio de Ester, madre de "Kukui", quién posee TGD. Si quieres contarnos tu historia, escríbenos a contacto@mistalentos.cl y nos comunicaremos contigo.



Caminar de la mano de un niño con necesidades especiales representa un desafío, porque hay que aprender a mirar el mundo desde su perspectiva. Esto hace que nuestra actitud, comience a ser “diferente”, tal como ellos.  El nuestro tiene ya cinco años, su apodo es Kukui, tiene TGD (Síndrome de Asperger). El camino con él comienza alrededor de los tres años.  Sus movimientos eran algo extraños, jugaba colocando los autitos en hileras, los zapatos, los perfumes, los frascos, uff  ¡Todo lo que encontraba por ahí!.  Hablaba poco, era como “tú Tarzán, yo Jane”.

Nuestra primera frustración, fue en la sala cuna: de un día para otro no quiso ir más, y lloraba aferrado a mis brazos. ¿Por qué? nos preguntamos, el jardín no dijo nada, y todo quedó ahí. Su rigidez era algo exasperante, lloraba cada vez que no íbamos a dar una vuelta por el mismo lado, o no recorríamos el mismo camino a casa de sus abuelos.  Preguntas, y comparaciones. Sí, esas que se hacen con los demás hijos, y aceptar de que algo era distinto. 

Consulta al pediatra, luego a una Neuróloga infantil, y ahí estuvo nuestra respuesta. Primero, lo observó y luego vió las grabaciones que nosotros habíamos realizado a sus rutinas, muchos exámenes y  un informe de un equipo multidisciplinario, diagnóstico TGD. Ahí surgió la pregunta: ¿Qué hacemos ahora?, ¿Nos ponemos a llorar?, ¿Negamos que nuestro peque tenga un problema?. La tristeza, el sentimiento de culpa siempre afloran, pero la carrera era contra el tiempo, era pequeñito, tenía casi tres años y estaba en nuestras manos ayudarlo y pedir ayuda. Entonces, las lágrimas había que secarlas y transformarlas en ganas para poder estar ahí, para él.  Buscamos ayuda en un centro educacional sólo para niños autistas, y ahí lo acogieron con mucho cariño. Estuvo casi un año y medio, trabajo duro, pasó por varios berrinches, por pataletas, aprendió a que debe esperar su turno, compartir sus cosas, estar concentrado en la sala, actuó, bailó, fue rey feo “o bueno rey bonito”, porque según él no es feo y fue pasando etapas, ayudado del excelente grupo de profesionales que existe en ese centro (GERMINA). 

Nuestro trabajo continuaba en casa, primero con cartelitos para ayudarlo en sus tareas, también nos pusimos mateos y estudiamos cada uno de los artículos que encontramos en internet, ajustamos su alimentación, bajando el azúcar, menos alimentos con gluten, menos saborizantes y colorantes, y harta, harta PACIENCIA. También descubrimos que anticipándonos siempre nos iba bien, haciendo una agenda del día, “Hoy vamos al colegio, después vamos a comprar, después nos volvemos a casa, jugamos, tomamos nuestra leche y a dormir”, y él respondió muy bien.  A estas alturas, con tanta intervención ya hablaba muy bien, y un día su psicóloga nos dijo ¿Por qué no probamos colocarlo en un jardín infantil con niños de su edad? Y claro, por qué no. Ella nos explicó que estaba preparado y que sería en forma gradual. 

Suerte la nuestra, que encontramos un jardín que lo aceptó en pre kínder sin problemas y ahí está hoy, terminando el primer semestre de Kinder. Ya lee, escribe, dio una disertación sobre “el mono” hoy, feliz, porque no estaba nervioso, dijo. 

Alguien podrá decir que somos afortunados porque todo ha resultado bien, y claro lo somos, pero nada está exento de dificultades, sólo les puedo decir, que hay que intentar por un lado y sino resulta por el otro, los recursos ayudan eso es cierto, pero también la voluntad y la constancia de cada familia, y transmitirle a nuestro hijo que él saldrá adelante, que siempre estaremos ahí para él, que debe pedir ayuda cuando la necesite y que las cosas y los problemas se van enfrentando paso a paso. Que él debe superarse, que él es capaz. Darle seguridad, que cuando algo le cueste mucho, debe practicar y practicar, que debe respirar hondo cuando se sienta agobiado y que las lágrimas se deben secar  para volver a sonreír, porque él como todos los niños tiene derecho a equivocarse, a probar cosas nuevas, a observar, a ser un poco obsesivo con algunas cosas, a preguntar, a ver la vida con una mirada “diferente” y a ser aceptado.

Un día me dijo, mirándome con una sonrisa: “Yo debía ser así y tú me hiciste así”.

Ester

Viña del Mar.


miércoles, 08 de noviembre de 2017

La cuestionada inclusión escolar: expulsiones encubiertas.

Lograron encontrar un colegio para sus hijos gracias a la nueva ley de inclusión. El diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA) no fue impedimento para que el establecimiento los recibiera. Sin embargo, llega el fin del año escolar y comienza la discriminación.

Fuente: AhoraNoticias 

martes, 07 de noviembre de 2017

Ley de Inclusión: El sistema de admisión escolar es ciencia aplicada y no una tómbola

A través de diversos medios se ha caricaturizado el nuevo sistema de admisión escolar como un mecanismo aleatorio de asignación de alumnos a colegios (la llamada tómbola). Sin embargo, la realidad del sistema es totalmente distinta.

Fuente: El Mercurio
José Correa y Juan Escobar: Académicos Ingeniería Industrial Universidad de Chile
Francisco Gallego y Nicolás Figueroa: Académicos Instituto de Economía Universidad Católica

viernes, 06 de octubre de 2017

La realidad de la inclusión escolar en Latinoamérica

Si bien a lo largo de los años ha habido un avance en la inclusión de niños con necesidades educativas especiales en los establecimientos de educación regular, todavía quedan muchos desafíos pendientes para que la plena inclusión de estos estudiantes se lleve a cabo, como contar con un equipo multidisciplinario que pueda enfrentar de manera óptima la diversidad dentro del aula de clase. y contar con una infraestructura adecuada para aquellos estudiantes que tengan dificultades motoras.

Fuente: Inlcuyeme.com