Fundación Mis Talentos asistió a la actividad que reunió a miles de familias que abogan por una sola causa: una educación realmente inclusiva, sin selección y con diversidad.

Miles de personas marcharon por la Alameda, en el centro de Santiago, exigiendo una educación sin discriminación.

Familias, profesionales y organizaciones de la sociedad civil se congregaron en Plaza Italia para exigir el derecho a la educación de los estudiantes más invisibilizados por el sistema educativo: las personas en situación de discapacidad.

“¡Educación Inclusiva, sin nosotros no es inclusiva!”

Este mensaje se leía en el lienzo que daba origen a la manifestación. La principal crítica iba dirigida hacia los espacios de representación en donde se usa el término “inclusión”, pero en la práctica no se aplica. Un Plan de transición a la Educación Inclusiva fue la principal demanda de los asistentes.

La marcha se caracterizó por la presencia de distintos colectivos de personas con discapacidad y sus demandas propias. Personas sordas, con autismo, ciegas, con discapacidad motora, con discapacidad intelectual, cada una exigiendo distintas medidas para asegurar su participación en el aula.

Una nueva ley de autismo, lengua de señas chilena en todos los colegios y accesibilidad universal real fueron algunas de las demandas que se enunciaron en la jornada.

Además, se hizo mención al proyecto de ley “Admisión Justa”, ya que lo consideran un retroceso en el camino a la inclusión. «Este proyecto busca devolver a los establecimientos la capacidad de seleccionar a sus estudiantes, lo que permite la creación de aulas segregadoras y sin diversidad», señaló un asistente a la marcha. “Con selección no hay inclusión”, cerró.

Desde la organización aseguraron que este es el principio de la “revolución inclusiva” y que seguirán articulándose para llevar sus demandas hacia el parlamento.

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